Aviva lo que Dios puso en ti
2 Timoteo 1:6-7El fuego necesita ser avivado. Hay dones, llamados y capacidades que pueden estar presentes, pero dormidos.
Hay cosas que Dios ya puso en ti que están esperando que las vuelvas a encender.
Somos Casa de Vida, una iglesia donde la fe se vive de verdad: sin máscaras, sin discursos lejanos, sin tener que llegar arreglado por dentro. Ven tal como eres. Este es el hogar de todos.
Hay muchos lugares donde te piden ser fuerte. Este no es uno de ellos. En Casa de Vida creemos que la fe no sirve para tapar lo que duele, sino para sanarlo — y que eso se hace acompañado.
Nuestros domingos son sencillos y profundos: adoración, una palabra que se puede aplicar el lunes, y gente real que te va a saludar por tu nombre. Si vienes cargado, vienes al lugar correcto. Si vienes con dudas, también.
Dios enciende algo dentro de ti para transformar lo que está alrededor de ti.
El fuego necesita ser avivado. Hay dones, llamados y capacidades que pueden estar presentes, pero dormidos.
Hay cosas que Dios ya puso en ti que están esperando que las vuelvas a encender.
Puedes estar sirviendo, trabajando e incluso haciendo cosas correctas y, aun así, perder la pasión que las originó.
Dios quiere más que tus obras; quiere tu corazón.
Una iglesia encendida se convierte en luz para quienes todavía están buscando camino.
La luz que Dios encendió en ti puede convertirse en el camino de regreso de alguien más.
El verdadero crecimiento ocurre cuando aquello que recibiste comienza a reproducirse en alguien más.
El fuego que termina en ti se apaga contigo; el fuego que compartes puede alcanzar generaciones.
Tres cosas que marcan todo lo que hacemos, desde el domingo en la mañana hasta el acompañamiento entre semana.
La Palabra explicada de forma clara y aterrizada, sin culpa ni condena. Salimos del servicio sabiendo qué hacer con lo que escuchamos.
Acompañamos procesos reales: heridas del pasado, perdón, ansiedad, duelo. Creemos que Dios sana también lo que nadie ve.
Niños, jóvenes, adultos mayores, familias completas y personas que llegan solas. Aquí nadie sobra y a nadie se le pide un requisito.
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.Mateo 11:28
No venimos solo a escuchar. Cada quien encuentra dónde crecer, servir y hacer amigos de verdad.
Música y danza que abren el corazón antes de que se diga una sola palabra.
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Un espacio sin poses para la generación que está decidiendo el rumbo de su vida.
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Encuentros donde se habla claro de lo que pesa y se sale más liviana.
Conocer más →No hace falta invitación especial ni ropa especial. No te vamos a poner de pie delante de todos ni a pedirte dinero. Llegas, te sientas y vives el servicio a tu ritmo.
Una palabra corta para el día a día: lo que se predica el domingo, en tu teléfono el resto de la semana.
No hace falta que vengas, que seas miembro ni que sepas cómo se ora. Escríbenos tu petición y nuestro equipo de intercesión va a orar por ti esta semana, con nombre y con historia.
Salud, familia, trabajo, una decisión difícil, alguien que amas y no sabes cómo ayudar, o algo que no le has contado a nadie. Aquí no se juzga a nadie.
Lo que nos escribas queda entre tú y el equipo que ora. No se comparte ni se menciona en público.
A las 10:30 de la mañana, en Av. Unidad Nacional y De la Caoba, 100 m antes del Grupo Ecuador. Guarda un lugar en tu semana para respirar.